viernes, 13 de junio de 2014

Mi Padre, el gran Profesor



  Escribir de mi Padre, es vivir de nuevo la añoranza de ser niño, recuerdo como anécdota cuando salía del Kinder (Jardín), mi Padre me esperaba a la hora de salida y él muy alegre me llevaba en sus hombros a casa y sentía el temor de caerme agarrándome muy fuerte de su cuello, pero a la vez hacía que me sintiera contento con esa sensación de vértigo. También recuerdo en el colegio cuando me dejaron la tarea de recolectar insectos para el curso de Biología, me sorprendió como mi papá hizo un capturador de insectos con un fierro flexible circular, cuyos bordes estaba cosidos con una media nylon y con ello permitía atrapar varios insectos, explicándome las características de cada insecto que luego los ponía en un mostrador de cartón con sus nombres respectivos.

   Mi Padre es muy versátil; analizando su trayectoria se demuestra lo nutrida y disciplinada que es, siendo profesor de colegio, catedrático de la universidad, profesor de instituto y agricultor entre otros. Recuerdo como antes de dictar una clase, siempre preparaba en la mañana muy temprano, escribiendo con lápiz en el reverso de un papel que estaba en blanco, formulando el dictado de la clase del día que lo iba puliendo con datos y ejemplos de la actualidad; veía como se concentraba en aplicar esa rica pedagogía de la buena enseñanza que aprendió en sus años universitarios, logrando llegar a la mente del estudiante con la perspectiva de prepararlo para el futuro. Ese es mi Padre el hombre que te corrige y enseña en cada momento, cuando uno no sabe qué decisión tomar en un momento crucial de la vida. 

    Hubo un momento anecdótico con mi Padre, que cuando yo estudiaba en un instituto de la ciudad; él fue mi profesor de Estadística, situación que después me enteré que para él era una experiencia inédita, ya que él no estaba acostumbrado dictar clases con alguien de la familia en el salón, sobre todo si era su hijo, lo cual mi Padre supero fácilmente sin que me diera cuenta. Esas clases las recuerdo con nostalgia y admiración, fueron las clases magistrales de mi vida estudiantil, donde aprendí la Estadística descriptiva con sus conceptos de medias, medianas, modas, desviaciones estándar entre otras; donde nos enseñaba la aplicación de los conceptos para nuestra vida profesional; incluso con la Estadística inferencial que nos permitió el estudio de probabilidades, el cual era muy divertido aplicarlo para predecir el suceso de algún evento o para jugar la Tinka (Lotería). 

    Así como estas anécdotas, hay muchas que podría contar, pero lo más importante es que mi Padre me enseña con su vida ejemplar, el amor que hay que tener a Dios, a la Virgen María, a la familia, al lugar donde nací y en dejar huella con nuestras buenas acciones. Actualmente mi Padre cultiva productos en una pequeña chacra como: alfalfa, arvejas, papas, habas, zanahorias, etc.; experimentando la mejor combinación de abonos que le permita obtener productos de buena calidad, también ayuda a mi madre en las labores de la casa buscando siempre mejorar el hogar, además escribe artículos periodísticos, canta yaravíes, calcula las lunaciones en su calendario e investiga el comportamiento frente a los astros. Finalmente ese es mi Padre, el gran Profesor que siempre está pendiente de su Benjamín de toda la vida y que ofrece sus oraciones a Dios por toda la familia. 

Elaborado el  jueves, 20 de marzo de 2014.